El derecho al olvido en internet (LACAPITAL.COM.AR) Sección Opinión Autor: Dr.Ezequiel Zabale - Abogado, analista de sistemas y docente

La información. La web es libre o relativamente libre. En verdad se paga con otros costos un poco más invisibles para el usuario individual. Por ejemplo, ¿de dónde obtiene sus ganancias Google? La respuesta es simple, las obtiene de usted.

En las últimas semanas ha resonado en diversos medios de comunicación un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea por medio del cual se le ordena a Google retirar ciertos y determinados antecedentes de un ciudadano español afectado por información de vieja data. El caso es de suma trascendencia para la forma en que gestionarán los flujos de información los grandes jugadores de Internet.
Como es sabido Internet es un sitio o lugar, si se permite el uso de la palabra lugar, relativamente libre. Cuando hacemos referencia a la Internet libre referimos a que no existen controles, al menos no controles visibles sobre lo que se dice, usa y traspasa. Pero por sobre todo referimos a que no hay un dueño en el sentido clásico de la palabra dueño, es decir propietario, amo, señor y poseedor de la cosa.
Sin embargo a poco de andar podemos empezar a desdecir esa afirmación, pues si bien la Internet es libre, no es tan libre como parece.
En primer lugar resulta que para conectarse hay que tener cierta estructura o arquitectura que sea compatible y esa arquitectura en general solo está disponible mediante sistemas pagos (así se le paga al proveedor, al ISP, al operador, al que facilita la bajada de contenidos, etcétera). En segundo termino, la libertad de acceso a los contenidos depende en mucho del lugar en el mundo en que se encuentre el usuario que quiere acceder. No es lo mismo la Internet de Cuba que la de EE.UU. Para no usar ejemplos tan disímiles, no es lo mismo la Internet de la ciudad de Buenos Aires que la Internet de Resistencia. Se trata pues del desarrollo de las redes y la forma en que estas concentran el acceso. En tercer lugar, muchos países y organizaciones mantienen a la Internet debidamente vigilada y en muchos casos restringen o dificultan búsquedas relacionadas a ciertos y determinados contenidos.
Pero, esta Internet libre o relativamente libre, en verdad se paga con otros costos un poco más invisibles para el usuario individual. Alguna vez usted lector se ha preguntado de qué vive Google o Yahoo. Cómo es posible que Google sea la empresa más grande del mundo, con oficinas en todas las ciudades importantes y no tenga un solo activo físico y todos sus servicios sean gratuitos, ergo, ¿de qué vive, de dónde obtiene sus ganancias?
La respuesta es simple, las obtiene de usted mi estimado lector, sí, de usted lector y usuario de Internet. Usted que levanta y publica información en sus blogs, en sus muros, que hace búsqueda referenciadas, que es seguidor en Twitter, que lee los diarios, que busca información, que baja películas o que busca algún servicio especial. El "negocio" es hoy la información, básicamente traficar información y no en el sentido peyorativo de la palabra traficar al que podemos estar acostumbrados.
La información que se trafica en general es proveída por los propios usuarios. Un diario está interesado en tener lectores por ello publica una versión digital del mismo. Los lectores hacen comentarios. Un sitio del gobierno produce estadísticas y las publica. Un usuario levanta fotos en un blog, en un perfil, etcétera. Esa información que se produce en forma desordenada es levantada y analizada por los buscadores y por otros servicios de Internet y es digerida y puesta nuevamente a disposición del usuario que pretende buscar ciertas y precisas informaciones. De forma tal que si usted pone mi nombre y apellido o el de cualquier persona (googlear en el nuevo verbo) podrá observar todos los antecedentes que constan en Internet sobre esa persona, así obtendrá datos personales, cierto historial, noticias sobre la vida del sujeto, etcétera. Y si no obtiene nada probablemente piense "a este no lo conoce nadie".
Con el trafico de información se cuela la publicidad. Habrá notado que cada vez que busca algo en Google salen unos anuncios que son pagados y ahí está la gran ganancia de Google. Cada anuncio cuesta centavos de dólar, pero con el nivel y numero de búsquedas diaria sume esos centavos de dólares por millones y millones.
Resulta pues que a veces esos buscadores mantienen y recogen información de muchos años atrás, pues lo mejor es tener la mayor información posible. Tal como si a usted le recordaran permanentemente y cada vez que alguien pregunta por usted, que en el año 1998 (es decir hace más de 15 años atrás) usted tuvo una deuda con la Afip o con un banco o similar. En el caso que se decidió, un ciudadano español llamado Mario Costeja Gonzáles se quejaba de que al poner su nombre en Google aparecía una información sobre una deuda del año ¡1998! El tribunal le ha ordenado a Google para que arbitre los medios para que dicha información sea eliminada.
El fallo ha sido recibido con mucho beneplácito por las agrupaciones que luchan por los derechos de los usuarios en Internet, mientras que ha sido duramente criticado por las grandes empresas que manejan información y cuyo lucro principal está dado por el tráfico de bits o de información.
Es importante destacar que el fallo es el primero y sienta el precedente por medio del cual las empresas que trafican con información tendrán un coto temporal a las cosas o datos que van a poder informar de una persona. Con ello, gran parte de la información que el buscador tenga no podrá presentarla, debiendo solamente exponer lo que se "sabe" de esa persona durante digamos los últimos 5 años y olvidando lo anterior.
Tal situación es un duro golpe a la forma en que los buscadores manejan información y a cierta arbitrariedad en la forma en que exponen datos sensibles muy viejos de personas. Finalmente cabe recordar que el fallo del tribunal está basado en las leyes de la Unión Europea sobre derecho al olvido y que nuestra ley de habeas data, número 25.326 del año 2000 tiene similares prescripciones para que los ciudadanos argentinos puedan hacer valer el derecho al olvido y de esta forma hacer desaparecer de bases de datos y eventualmente de Internet cuestiones que datan de mucho tiempo atrás.

Autor: Dr.Ezequiel Zabale  (*) Abogado, analista de sistemas y docente
Fecha: 23/05/2014
Fuente: www.lacapital.com.ar/opinion/El-derecho-al-olvido-en-internet-20140523-0018.html

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