Privacidad, honor y reputación (LANACION.COM.AR)

Cuando las cosas vienen, llegan todas juntas. Y esto parece estar ocurriendo con la reputación online y el derecho al olvido digital. En un mismo mes, en mayo pasado, el Tribunal Superior de la Unión Europea consagró el derecho a dejar enterrado el pasado digital. El fallo sienta precedente y baja línea a la comunidad jurídica europea. Asimismo, días atrás, en el caso de la modelo María Belén Rodríguez, la Corte Suprema argentina realizó dos audiencias históricas donde se debatió la responsabilidad de los buscadores de Internet cuando "indexan" resultados de búsqueda que afectan la reputación de una persona.

Ante la Corte desfilaron las partes, y Ricardo Lorenzetti, presidente del máximo tribunal, preguntó con firmeza y claridad sobre los aspectos medulares de la cuestión. Este caso también sentará jurisprudencia y bajará doctrina a los tribunales inferiores, que han arrojado sentencias contradictorias en casos similares en los que se han puesto en juego el honor y la imagen de modelos, de famosos y de cualquier mortal.
El quid de la cuestión en la Argentina no sólo pasa por definir jurídicamente la responsabilidad de los buscadores, sino también debatir la protección del derecho al olvido, esto es, el derecho que tiene una persona a borrar de Internet información sobre sí misma y preservar su privacidad, su imagen y su reputación. La idea es que ciertos contenidos queden definitivamente enterrados en el cementerio digital y que no resuciten milagrosamente, una y otra vez, mediante la acción del buscador.
La sentencia del Tribunal Europeo se hizo escuchar y Google decidió tomar cartas en el asunto en forma inmediata mediante la creación de un formulario de pedido de baja de contenidos que aplicará con el cumplimiento de ciertos requisitos para la identificación del interesado.
La nueva aplicación creada por Google ofrece una solución concreta para los ciudadanos europeos y tarde o temprano llegará a nuestra región: todos somos ciudadanos de un mismo territorio virtual. Google ha dado respuesta con un obrar diligente para ofrecer una solución ágil y gratuita a miles de personas que se ven afectadas por estas situaciones.
La decisión que tomará Google, en cada caso concreto, deberá ponderar los derechos en juego (por un lado, la libertad de circulación de contenidos online, y por el otro, el derecho al honor y a la imagen personal) y estará respaldada por un dictamen de un comité de privacidad integrado por expertos en cuestiones informáticas, aunque en última instancia la justicia tendrá la palabra final.
La idea no supone que Google se constituya en juez, sino que ofrezca soluciones rápidas a los usuarios en aquellos casos en que un contenido online afecte en forma evidente, notoria y fundada derechos personalísimos y datos individuales de ciudadanos digitales.
Autor:  
Fecha: 02/06/2014
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1696544-privacidad-honor-y-reputacion
0